lunes, 9 de noviembre de 2009

“EL GRAFFITI TREPE”

Roberto FLEISCHER-HARO

HERMOSILLO.-
Cada día crece más la incertidumbre y el temor de la ciudadanía, por el aumento de la criminalidad, concretamente en las bandas juveniles y la presencia de actos delictivos que antes no se daban entre nosotros, y con ello la incredibilidad en nuestras autoridades; obligados a redoblar esfuerzos.
Los ciudadanos estamos hartos y tomaremos una decisión, motivado en tanto daño en nuestras propiedades, amen de incurrir en una responsabilidad al tratar de hacernos justicia por propia mano, situación que nos compromete por la falta de prevención y vigilancia policíaca.
Pero basaremos nuestro proceder en el Articulo 16, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que en uno de sus párrafos manifiesta: En los casos de delito flagrante, cualquier persona puede detener al indiciado poniéndolo sin demora a disposición de la autoridad inmediata y ésta, con la misma prontitud, a la del Ministerio Público del Fuero Común.
Delito de Daños (En este caso el Graffiti Trepe), contemplado en el Código Penal para el Estado de Sonora. Articulo 326.- Cuando por cualquier medio se cause daño, destrucción o deterioro de cosa ajena, o de cosa propia en perjuicio de tercero, se aplicarán de un mes a cinco años de prisión y de diez a doscientos días multa. (No especifica edades).
¿Por qué no hacemos causa común todos los ciudadanos de esta Capital de Sonora, para proteger nuestros inmuebles, con el fin de tratar de librarnos del Graffiti con la nueva modalidad del “TREPE”? Lástima de asentamientos humanos que dan muy mal aspecto e imagen para las personas que nos visitan de otros Estados.
Es sabido que el menor de edad, por ser una persona inimputable para el derecho penal, es muchas veces utilizado, inducido y atraído por grupos de delincuentes, llámese pandillerismo, asociación o cualquier ente delictivo, para ser conducto y cometer delitos, esto en razón de que el menor por lo general no es castigado, como lo son en su momento los mayores de edad integrantes de esas agrupaciones.
Se considera que la edad en que los jóvenes cometen hechos punibles (lo que se castiga) es a partir de los 9 a los 17 años, respectivamente.
Por lo tanto, la edad promedio en que los jóvenes se sumergen en el fenómeno de delinquir alcanza su punto máximo entre los 13 y 15 años de edad: Pues es un periodo en el cual el adolescente tiende particularmente a relacionarse con los otros chicos de su edad.
La banda de adolescentes sirve a la vez como agente canalizado de su agresividad hacia los adultos, la banda juvenil se da seguridad por la integridad y lealtad a su territorio.
En los jóvenes son más frecuentes los hurtos menores y la prostitución, mientras que abunda entre ellos la agresión física, los robos, la alteración del orden etc., etc.
Los menores de 13 a 14 años dirigen la mayoría de sus actos delictivos contra la propiedad ajena “el graffiti” escudados en el vandalismo, libertinaje y las sombras de la noche.
En la adolescencia final, por el contrario lo mismo afecta con más frecuencia a las personas en el medio rural, en cambio en el medio urbano suelen realizarse en grupo, respaldados por el apoyo mutuo que encuentran los jóvenes en la banda.
Que lamentable que nuestras autoridades sean tan paternalistas, complacientes y consecuentes con los jóvenes que se encuentran desorientados, faltos de principios y autoridad moral, entregados a las drogas, a la rapiña, a los daños de toda índole, siendo que los tienen identificados como responsables de las pintas y rayado del 80% de la Ciudad.
La Ley se constituyó para aplicarse, no se negocia ni se acuerda, es lastimoso que los jóvenes anden exponiendo su vida y dañando edificios que son producto de mucho esfuerzo y fuentes de empleo en el Estado. Todo lo especificado es parte de la prevención ¿Cuántas muertes nos esperan para poder proceder? Ahora añoramos el COTUME.
“A los menores infractores se les impone una medida de tratamiento, ya sea interna o externa, en la externa están al cuidado de ITAMA (Instituto de Tratamiento y de Aplicación de Medidas para Adolescentes) y de sus padres”.
Así es que recapitulando, si siguen estando al cuidado de los padres desintegrados de la familia, persiste el mismo problema ya que viven en un ambiente mal avenido, de promiscuidad, alcoholismo y drogadicción, donde no existen los principios y autoridad moral y donde predomina la violencia intrafamiliar.
La sociedad está cansada de tantos desmanes, se ha dejado incrementar el monstruo y ya no lo pueden controlar, se deben atacar los problemas por pequeños para que no suceda esto. Las autoridades son muy benignas se deben imponer a costa de lo que sea, todos lo ciudadanos exigimos un Sonora mejor para nuestros hijos, que crezca sí, pero con una visión futurista.
Los padres de familia debemos ser un factor conciliador, con las disposiciones constituidas al ser aplicadas por las autoridades municipales en el Bando de Policía y Gobierno, específicamente en lo relacionado con el quehacer de nuestros hijos en la vía pública después de las horas prudentes, recordemos que son menores y se están buscando soluciones a la problemática.
Roberto Fleischer Haro egresado de la IV generación de la Escuela de Policía. Registro Nacional de Seguridad FEHR440205H26223583 e. Mail rfleischer_44@hotmail.com