Alfonso CAMPOS-RUBIO
HERMOSILLO.- De acuerdo a las primeras indagatorias en tornó al “levantón” y posterior ejecución del agente de la Policía Estatal Investigadora de Sonora (PEIS), habilitado como comandante o jefe de grupo, Rubén Darío Reyna Ruiz, se logró saber, mediante la declaración de la ahora viuda, cuyo nombre se omite por motivos de seguridad, de que el hoy occiso fue secuestrado y luego pagó tres millones de pesos por su liberación, la cual nunca se dio, sino que se registró su asesinato, informó una fuente cercana al fiscal estatal.
El portavoz indicó que según la viuda, unos amigos citaron a su marido en Santa Ana el pasado lunes ocho de marzo, a cuyo viaje lo acompañó, por lo que al llegar a dicha población fueron saludados muy efusivamente por los individuos, retirándose unos metros de donde estaba ella para dialogar con ellos y momentos después le dijo que lo esperara porque irían a ver un “negocito”, retirándose en su vehículo junto con varios de los que después se convertirían en sus victimarios.
Asimismo, el vocero recalcó que tras varios minutos Rubén Darío le llamó telefónicamente para manifestarle que había sido secuestrado y le dio instrucciones para que les entregara tres millones de pesos, regresándose por ellos a esta capital y hacer el pago el día siguiente, sin que volviera a ver con vida a quien era su marido, por lo que tras reportar el percance a los superiores de Reyna Ruiz se le instruyó para que presentara la denuncia por secuestro, iniciándose las primeras indagatorias, las cuales arrojaron la localización el mismo martes nueve de marzo del citado vehículo, el cual fue encontrado abandonado en Santa Ana.
ENCUENTRAN CADAVER DEL JEFE POLICIAL
Posteriormente un vecino reportó como a las 11:30 horas del jueves que como a unos 18 kilómetros por la brecha que conduce de Tubutama al ejido La Sangre, a 150 metros con el entronque del camino que conduce a Atil, y a 15 metros a la orilla del camino, estaba un cuerpo sin vida, el cual resultó ser de quien en vida llevara el nombre de Rubén Darío Reyna Ruiz, apreciándosele varios impactos de bala, así como con varias partes separadas, sin que hasta el momento se lograra detención alguna, a pesar de que los ejecutores eran al parecer personas muy conocidas por el ahora occiso.
HERMOSILLO.- De acuerdo a las primeras indagatorias en tornó al “levantón” y posterior ejecución del agente de la Policía Estatal Investigadora de Sonora (PEIS), habilitado como comandante o jefe de grupo, Rubén Darío Reyna Ruiz, se logró saber, mediante la declaración de la ahora viuda, cuyo nombre se omite por motivos de seguridad, de que el hoy occiso fue secuestrado y luego pagó tres millones de pesos por su liberación, la cual nunca se dio, sino que se registró su asesinato, informó una fuente cercana al fiscal estatal.
El portavoz indicó que según la viuda, unos amigos citaron a su marido en Santa Ana el pasado lunes ocho de marzo, a cuyo viaje lo acompañó, por lo que al llegar a dicha población fueron saludados muy efusivamente por los individuos, retirándose unos metros de donde estaba ella para dialogar con ellos y momentos después le dijo que lo esperara porque irían a ver un “negocito”, retirándose en su vehículo junto con varios de los que después se convertirían en sus victimarios.
Asimismo, el vocero recalcó que tras varios minutos Rubén Darío le llamó telefónicamente para manifestarle que había sido secuestrado y le dio instrucciones para que les entregara tres millones de pesos, regresándose por ellos a esta capital y hacer el pago el día siguiente, sin que volviera a ver con vida a quien era su marido, por lo que tras reportar el percance a los superiores de Reyna Ruiz se le instruyó para que presentara la denuncia por secuestro, iniciándose las primeras indagatorias, las cuales arrojaron la localización el mismo martes nueve de marzo del citado vehículo, el cual fue encontrado abandonado en Santa Ana.
ENCUENTRAN CADAVER DEL JEFE POLICIAL
Posteriormente un vecino reportó como a las 11:30 horas del jueves que como a unos 18 kilómetros por la brecha que conduce de Tubutama al ejido La Sangre, a 150 metros con el entronque del camino que conduce a Atil, y a 15 metros a la orilla del camino, estaba un cuerpo sin vida, el cual resultó ser de quien en vida llevara el nombre de Rubén Darío Reyna Ruiz, apreciándosele varios impactos de bala, así como con varias partes separadas, sin que hasta el momento se lograra detención alguna, a pesar de que los ejecutores eran al parecer personas muy conocidas por el ahora occiso.